sábado, 2 de noviembre de 2019

calaverita jota.

a todos los que van a los antros gay
que están siempre abiertos en fin de semana,
con chela barata y canciones de Fey,
ayudan a changos a dar con bananas

"¿a todos aquellos qué les voy a hacer?",
decidida a matarlos estaba la flaca,
su ambiente la hacía sentir más naca
y pobre o mareada terminaba la mujer

por eso intentó empezar con el lugar,
difícil sería agarrarlos de a uno,
porque si con cada uno no podía acabar,
tomando el lugar acababa en un turno

pero nunca logró llevarse a ninguno,
pues cuando a uno lograba obtener
más tardaba ella en deletrear "culo"
cuando tres más se hacían aparecer

desesperada a llevárselos a todos
a algún lugar de su infierno particular
usó un montón de muchachos guapos
poniendo sus colas, todas, a menear

y después de agregar promoción en tragos
el plan de la calaca empezó a resultar:
pronto su trampa estaba llena de vagos
y de tantos que había estaba a reventar

pero poco tardó en ver que había perdido
felices los homos bailaban sin parar
la fiesta muy pronto había enloquecido
y de comadre la pobre no pudo bajar

borracha la señora muy osada,
"Madre" la empezaron a llamar
jamás había sido tan feliz la chiflada
pues a duras penas se dejaba llevar

"pinches jotos", dijo la parca,
"ni en la muerte dejan de jotear",
por eso ya muy resignada la matriarca
mejor decidió empezar a perrear

jueves, 31 de octubre de 2019

atado.

detrás de mi puerta, todas las noches,
invisible tú te acercas hacia mí
¿por qué cierras los ojos en las tardes
cuando más quiero escapar de tu sufrir?

es más difícil está idea de vivir
cortando uniones que nunca destruyes
estás presente en las tardes que huyes
consciente de un martirio sin despedir

porque no sé quebrar estas cadenas
de cancel con cerrojo siempre roto
tu existencia es siempre mi condena

es mi culpa tu fantasma en el viento,
mis manos forjaron en días de penas
veneno creado sin antídoto.

miércoles, 15 de mayo de 2019

como cuando siempre hubo mucho ruido en una habitación, y de repente todo cesa, se queda en silencio, no hay más...

lunes, 22 de abril de 2019

Impetuoso.

Siempre me he lamentado de vivir con los ojos cerrados.
Me doy cuenta de que he estado más despierto de lo que he creído. Al menos más consciente.
No tanto, aunque es algo.
Ha pasado mucho tiempo desde que escribí por última vez detallando eventos de mi vida. Cada vez se vuelve más difícil porque he interactuado con más personas en estos últimos dos años que en el resto de mi vida, y cuando hay más de uno en la historia, o más de dos, la intimidad no es solo mía.
Muchas de las cosas que plasmo aquí temo que terminen siendo compartidas, porque eso implica la posibilidad de que los involucrados se identifiquen en el texto. Se agravó la situación desde que empecé a vivir una relación estable. Por eso no existe ninguna publicación desde septiembre del año pasado hasta febrero del presente, y la siguiente, de este mismo mes, es una serie de poemas del año pasado. Por eso llegué a cerrar este blog un tiempo. Surgió un miedo inmenso a revelar cosas de más en un espacio que se supone es solo para mí.
Es extraño tomar en cuenta el punto de vista de más personas en algo creado con una visión distinta.
Mi primera reacción ante tal idea fue eliminar este espacio de la red.
Lo hice. Al final, nadie lo lee, más que un par de personas intermitentes, procedentes de otro continente. Me di el pretexto de guardar estos textos por si en algún futuro pensaba hacer algo de ellos, diciéndome que si llegaba a más en el ámbito literario este blog sería el equivalente de regalar mi trabajo. Pretextos al final de cuentas.
Miedo.
¿Y por qué debo temer si se supone que no estoy haciendo mal alguno?
No pienso revelar detalles que atenten contra la privacidad de otros, así como no revelo todo de mí en cualquier interacción. No tengo nada que ocultar, y se supone que los lastres de mi pasado han quedado ahí. No me afectan las situaciones que están aquí descritas de manera explícita, y cada cosa que aquí registro es algo que puedo afrontar en persona, en vivo.
De pura casualidad noté que el blog no se había eliminado definitivamente, solo permanecía inactivo.
Me dieron dos opciones: resucitarlo o borrarlo.
Y ahora estoy aquí. Consciente. Al menos más que antes.
No tengo por qué eliminar quién fui para ser quien quiero ser.
Me dan mis ataques de impulsividad porque descubro que ese es un rasgo de mi personalidad, y ello me lleva a tomar decisiones que pueden llegar a parecer cuestionables, pero si no vivo de manera malintencionada y sé lo que quiero, no tengo motivos para temer a mi porvenir.
Borrar mi pasado también puede implicar destruir lo que soy, y eso me hizo sacar a esta página del limbo.
Y con mis textos de ocho años atrás al alcance de mis manos, mínimo tengo de qué reírme en las noches de pensamientos divagantes.

martes, 9 de abril de 2019

Consumidos.

Algunos versos, como los que se muestran a continuación, fueron escritos antes del mes de febrero del año 2018, casi todos girando en torno hacia un mismo dilema. Los presentes aparecen sometidos para un concurso local de poesía. Los público a continuación debido a que en la administración original ignoraron la petición de quitarlos del portal:


La noche sin estrellas
Por tu brazo con arena,
y las bocas en los vientres
de desconocidos entes
empezamos la condena
de un deseo sin razones,
de alcanzar más que tu rostro
escondido en la distancia,
prometiendo entre oraciones
libertad a costa de otro.


Presente
Estamos de frente a nuestro pasado,
lo dicen tus manos en su trayecto,
se ve a través de tu roce calmado,
que a su fin dan con un camino recto.

Entre tu ser va mi toque imperfecto,
miel de un pecado que no se ha olvidado,
que en sordos aullidos muestra su efecto,
boca calmando al bocado gozado.

Atrévete a perderme en el presente,
llega más lejos y dame tu calor,
atrapa mi alma que va hacia ti.

Consume de un trago lo que un día perdí,
quemaré tu dolor entre mi candor,
ven y cómete mi mirada ausente.


Inestable
Acercarme a ti es un dulce peligro,
pero intento, disipando el deseo,
amortiguar y calmar este dolor,
no sé por qué no aguanto mi silencio,
por qué tan pronto adopté ese, tu aliento,
me creí pleno y no en un vacío.

Me ocultaste del mundo en un vacío,
hiciste sentir ajeno el peligro,
me diste un reflejo fiel de tu aliento,
que avivó cada día más el deseo,
ahora entiendo por qué el silencio,
abriste mis ojos y no vi el dolor.

Supe desde antes que no hay más que dolor,
hoy mi ser grita al pensarse vacío,
desde aquella tarde tras del silencio,
me hiciste consciente de tu peligro,
lo escondiste muy detrás del deseo,
decías la verdad con voz sin aliento.

Cada tarde me trago entre un aliento
canciones interpretadas con dolor
que buscan volver el cuerpo en deseo,
termino solo, cansado y vacío,
mi certeza marchita está en peligro,
me hice ver tu rostro en el silencio.

He preferido quedarme en silencio
y no malgastar mi contado aliento
cuando confundes candor con peligro
y me interpretas caricias por dolor,
no me des un reclamo si es mío,
desvaneces el mar de mi deseo.

Bajo del agua cumplí tu deseo,
que olvide las cosas con más silencio,
pero ahora veo en tus ojos un vacío,
dice que nunca fue mío tu aliento,
al marcharte me pensaste sin dolor,
pero fuiste mi abrigo en el peligro.

Besos de peligro, sin tu deseo,
toma mi dolor, calla mi silencio,
llena mi aliento, mío es nuestro vacío.


Luz de luna
Luz de luna, si tú lo ves
dile que estoy esperando,
cruzo ríos entre el tiempo,
los silencios veo flotando.

Luz de cielo, voy otra vez,
mis brazos voy estirando,
su espalda se ve lejana,
su rostro siempre ocultando.

Luz de tarde, noche eterna,
ya me voy desesperando,
lléname de oscuridades,
tus ojos me están mirando.

Luz tranquila, ya me cansé
de rodillas ir andando,
y sigo mostrando mi piel,
puede que a mí esté observando.

Luz de noche, respóndeme,
ven que quiero ir olvidando,
¿por qué en mí ya no te cubres,
por qué te vas alejando?
Luz de luna, ¿dónde estamos?


Retazos
Este frío viento me pone en pedazos
que la luna adorna con su brillo fiel,
dime, astro en el cielo, si algún día esta piel,
podrá volver a ser más que retazos

de un ente expectante ante un destino cruel:
un jardín entero abriendo sus brazos,
dejando a sus raíces crear mil lazos,
jamás advertidos al invierno aquel.

Si fuésemos otros sería distinto,
de no ser nosotros igual corazón
no habría presente este sufrir lento

de trozos perdidos tras una pasión,
desperdigados en ajeno canto,
igual que tú, voy vagando sin razón.

Vidas ausentes, caminos sin pasos,
almas perdidas en el otoño aquel,
ciegas miradas de un eterno llanto.

domingo, 10 de febrero de 2019

Senderos certeros.

La última vez que escribí aquí fui una persona diferente a la que soy el día de hoy.
Eso lo sé sin hacer referencia a más que la memoria. Me siento una persona totalmente distinta porque las sensaciones que tenía en ese entonces son diferentes a las del presente, y eso lo veo como algo positivo.
Cuesta trabajo comprender que a veces el avance parece ser nulo, pero cada quien trabaja para lo que cree que necesita. Mis únicas necesidades son mi bienestar y hacer el bien. Dentro de lo que cabe, mejorar las condiciones de mi entorno. Por eso siempre recurro a este espacio. Creo que retribuyo al escribir aquí. De alguna manera espero que los contrastantes estados de ánimo que permanecen aquí plasmados sean de ayuda para algún lector. Y si no, también está bien.
Insisto en que soy una persona diferente a quien solía ser: la persona del presente se da cuenta de que uno no renuncia a ser quien es para estar con alguien. Y si lo hace, la persona con la que se quiere estar no tiene la necesidad de cargar con la responsabilidad de ser el todo de uno.
Puedo ser feliz estando solo, y eso lo aprendo también, paradójicamente, estando en una relación con alguien.
Valoro quién soy, lo que hago, lo que me quiero ser y hacer, con quien quiero estar. Y a veces no todo queda muy claro pero sigo con vida. No hablo nada más de respirar y dormir: estoy vivo de verdad. Vivo porque duele, porque disfruto, porque río y porque aprendo a que llorar está bien, a que enojarse viene de otra cosa y que el miedo significa muchas más. Vivo porque entiendo que nunca terminaré de entenderme, pero siento que voy por el camino correcto.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Señor.

una vez conocí a un barbudo
       era un viejo rancio y peludo
   que había estado en prisión
     en la cárcel de amor donde bailan danzón
      saltándose pasos en la melodía
        dejando el baile hasta el mediodía
  pobre señor, grande y cejudo
    le habían roto su corazón

clavado en una estaca
llorando sin retorno
riendo estaba su alma
ya se había vuelto loco
          cien años dormido
          pasó el viejo asustado
          ya ni sintió el frío
          por pasársela acostado
     hasta cuando despertó
     sin besos de las doncellas
     fue un hueso que le tronó
     lo que despertó sus señas

     y el viejito cascarrabias
  solitario y sin carrera
        sin más nada despertó
      cargándose unas ojeras

pero nada le importó
porque ya estaba despierto
pobre viejo sin calzón
poco sabe del adviento